Este camino del sur no lo dibujo con prisa: primero entrecierro los ojos y dejo que las formas grandes se ordenen solas. La curva del camino, la masa oscura del árbol, el caballo detenido a un costado. Todo está resumido en luces y sombras antes de ser detalle. Ahí empieza la acuarela.
Trabajo desde las sombras hacia la luz. Los verdes profundos sostienen la escena y el cielo apenas se sugiere, porque no necesita protagonismo. El caballo surge con pocos trazos, más por contraste que por definición. Me interesa que se sienta presente, quieto, integrado al paisaje, no como un motivo aislado.
Esta pintura nace de mirar simple: un camino cualquiera, del sur de Chile, donde la luz se filtra entre los árboles y el tiempo parece avanzar más lento. La acuarela se construye dejando que el agua haga su parte, aceptando las manchas y los bordes suaves como parte del recorrido.
— @gustavoadolfoart

