Pinté esta escena frente al imponente volcán Osorno, una presencia que siempre domina el horizonte del sur de Chile. Quise capturar la calma del campo: las vacas pastando, la luz suave sobre los árboles y ese contraste entre el blanco de la nieve y el verde profundo de la vegetación.
Para mí, esta vista resume la serenidad del paisaje sureño, un lugar donde el tiempo parece avanzar más lento y la naturaleza lo envuelve todo en silencio.
La simpleza de lo imponente

