Borde del Río

Un paisaje ribereño donde agua, arquitectura y vegetación se organizan en capas claras. El primer plano está dominado por el espejo del agua, resuelto con lavados horizontales y reservas de papel que sugieren reflejos y movimiento. La orilla y el talud se construyen con verdes superpuestos, alternando transparencias y manchas más densas para dar volumen.
Las casas aparecen integradas al entorno, definidas con pinceladas sintéticas y acentos cálidos en techos y muros, sin perder la relación con el follaje. Las figuras humanas, mínimas, introducen escala y actividad sin romper la unidad cromática. La paleta es contenida y coherente, dejando que el gesto y el agua conduzcan la lectura.


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