Ocres y plumas

Trabajo esta acuarela pensando primero en el peso y el carácter de la figura. Construyo el cuerpo con manchas amplias, dejando que los ocres y rojizos se mezclen sobre el papel húmedo. No busco el detalle fino; me interesa el gesto, la postura y esa presencia firme que tienen los animales de campo. La cola y las plumas más sueltas las resuelvo con pinceladas rápidas, donde el agua define bordes y movimientos. El fondo queda apenas insinuado, limpio, para que la figura respire y se sostenga por sí sola. Es una pintura sencilla, hecha con atención al color y a la energía del trazo.


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