Esta acuarela muestra una escena rural del sur de Chile, construida a partir de volúmenes simples y estructuras de madera.
La composición se apoya en la arquitectura del lugar, con galpones resueltos mediante lavados amplios y veladuras superpuestas, dejando que el papel participe en la textura.
La paleta es reducida, dominada por tierras, ocres y verdes, con acentos cálidos en los techos que ordenan la escena.
El trazo es directo y contenido, priorizando la síntesis de forma y color por sobre el detalle, y dejando visible el proceso propio de la acuarela.

