Esta acuarela está inspirada en Chiloé, en sus bordes costeros donde la vida cotidiana transcurre sin apuro, entre casas de madera, botes amarrados y el agua siempre presente. Al pintarla busqué transmitir una sensación de pertenencia y recogimiento: el vínculo profundo entre las personas y el paisaje que habitan. Los verdes densos, los grises suaves y los azules apagados hablan de humedad, de tiempo y de memoria, mientras las pinceladas sueltas dejan que la escena respire y se sienta viva. Es una pintura nacida desde la emoción de mirar Chiloé con respeto, desde ese silencio cargado de historias que solo el sur sabe ofrecer.
Sur profundo

