El bosque desde dentro

En esta acuarela quise trabajar el bosque desde la superposición y el ritmo. No me interesaba describir cada árbol, sino sugerir la sensación de estar dentro, rodeado por troncos que se cruzan y planos que se empujan unos a otros. Empecé con lavados amplios y húmedos, dejando que los verdes y grises se mezclaran libremente, casi sin control, para construir la atmósfera densa del lugar.

Luego aparecieron las pinceladas más decididas: trazos verticales para los troncos, algunos quebrados, otros apenas insinuados. Dejé blancos del papel respirar entre capas, como destellos de luz que se filtran entre las ramas. El suelo se resolvió con tonos terrosos y verdes apagados, buscando profundidad más que detalle.

La emoción que guía esta obra es el recogimiento. Hay silencio, hay pausa, pero también movimiento interno. Es un bosque que no se observa desde lejos: se camina, se atraviesa, se escucha. Pintarlo fue una forma de quedarme ahí un poco más, sin apuro, dejando que el pincel siguiera el pulso del lugar.

— @gustavoadolfoart


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