El cruce

En esta acuarela quise trabajar más la atmósfera que el detalle. Partí por el fondo, con esos verdes profundos y algo cerrados, dejando que los árboles se resolvieran casi solos con manchas amplias y superpuestas. No me interesaba definir cada tronco, sino dar la sensación de un bosque denso que acompaña la escena.

El jinete y el caballo los pinté con pocos gestos, cuidando sobre todo la postura y el avance. Me importaba que se sintiera el movimiento hacia adelante, ese cruce del camino que parece cotidiano, casi silencioso, un sector del sur de la región de Los Lagos. El paso de cebra está apenas sugerido, con líneas sueltas y tonos grises, para que no le quite protagonismo a la figura.

El cielo lo dejé contenido, sin dramatismo, para equilibrar el peso visual del verde. Es una escena simple, observada desde lejos, donde todo se sostiene por manchas, proporciones y contraste, más que por el dibujo fino.


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